23.8.07

Diamantes para la eternidad


Tiempo y presión. Para obtener un diamante al final no hace falta mucho más que para conseguir, por ejemplo, llegar al matrimonio o generar una borrasca.
En la escala de Mohs, que mide la dureza de los materiales, el diamante es el más resistente, al otro extremo está el talco, que suele ser remedio común de las escoceduras, y quizá haya ahí alguna relación, si no consigues un diamante quizá haya que emplear talco.
Pero la cuestión es que se ha descubierto una serie de diamantes de una antigüedad casi pareja a la de nuestro planeta, unos 4.500 millones de años, lo que plantea interesantes hipótesis sobre la formación de la Tierra al significar dicho hallazgo que la corteza terrestre habría adquirido dureza mucho antes de lo que se pensaba. En concreto, hasta ahora los diamantes de más edad encontrados tenían mil millones de años menos.
Esto no quiere decir necesariamente que Tiffany´s o Harry Winston tuvieran competencia entre los antecesores de los organismos unicelulares, pero sólo porque tampoco había donde colgarse un diamante. En cualquier caso algo sí ha quedado demostrado, el célebre lema "un diamante es para siempre", atribuído a la casa sudafricana De Beers, y popularizado por la película de 007 funciona desde hace muuuuucho tiempo y parece que es posible que su proyección hacia el futuro tampoco esté errada. Porque el día de mañana, cuando hayamos extraído toooodos los diamantes que podamos encontrar en nuestro planeta, como decía la copla, no se acaba España cuando llegas al mar, que hay barca "pá" seguir.
Cuando la exploración espacial sea tan común como coger un avión con una "low-cost" habrá algún avispado joyero que ponga rumbo hacia la constelación del Centauro, porque a "sólo" 50 años luz está localizado el diamante más grande del universo, una estrella de casi 4.000 kilómetros de diámetro cuyo núcleo es un gigantesco diamante que en quilates se corresponderia con una cifra impronunciable, nada menos que un 1 seguido de 34 ceros. Para hacernos una idea, el Cullinam, el diamante más grande del mundo "tan sólo" tiene 520 quilates y su valor es incalculable.
Creo que en el caso de este planeta-diamante sí que está justificado el término "valor astronómico".

2 comentarios:

fulgen dijo...

Y yo que pensaba que ibas a hablar de Neptuno, donde llueven diamantes...

Antonio Rentero dijo...

Una lluvia casi tan peligrosa como las tormentas con aparato electrodoméstico...