16.8.07

30 años sin el Rey




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Yo tenía apenas 7 añitos, pero en ese mítico 1977 en el que se estrenó Star Wars (y esa sí que es otra historia de la que ya hablaremos otro día, además de lo que ya comentamos aquí), Elvis Aaron Presley, el rey del Rock&Roll dejaba de ser carne mortal para convertirse en leyenda. Junto a acontecimientos que no recuerdo en absoluto, como que ese año nevó en Miami por única vez en la Historia o la legalización del Partido Comunista o la renuncia de don Juan de Borbón a sus derechos dinásticos en favor de Juan Carlos I, otros quedaron indeleblemente grabados en mi tierna memoria, como el trágico accidente aéreo de Los Rodeos o los fallecimientos de Elvis presley y de Groucho Marx.
Sí, sé que puede parecer increíble que con sólo 7 años fuera consciente de estas cosas, pero parece ser que mi interés por la información ya viene de pequeñito, y como muchos especímenes de mi generación, la tele era la ventana por la que el mundo llegaba a nuestra casa, así que todo lo que salía en la tele lo absorbíamos como esponjas, y de ahí que me acuerde de eso y de otras cosas como el entierro de Franco o incluso anteriores, como los coletazos político-judiciales del caso Matesa, un escándalo que nació un año antes que yo pero que, como siempre en España, duró, y duró, y duró...
Volviendo al Rey, su forma de mover las caderas revolucionó a la juventud americana casi tanto como su voz o esa forma tan especial de convertir lo que para entonces era casi exclusivamente "música para negros" en un fenómeno universal del que son deudores hoy en día buena parte de los grupos musicales de todo el mundo. Junto con The Beatles, Elvis configuró el standard de la música popular multimillonaria en ventas, en seguidores y casi en estilo, pues aunque evidentemente él no inventó el R&R ayudó de manera definitiva a extenderlo masivamente y a conseguir que se vendieran discos como churros, por primera vez en la Historia de la Música, de una manera que casi parecía no tener límites.
En el aspecto puramente mercantilista, desde luego, está claro que hay un antes y un después de Elvis, porcentualmente con respecto a la población mundial, es posible que nadie vuelva nunca a tener un éxito tan tremendo, y aunque se superen sus cifras de venta de discos también se debe tener en cuenta que hablamos de una época en la que no había tiendas de discos en cada esquina, que no todo el mundo tenía un tocadiscos y que decididamente los jóvenes no almacenaban estanterías llenas de CDs. La era del vinilo... otro toque nostálgico que otro día servirá para meteros un rollo desde este blog.
En la película de Alan Parker sobre un grupo musical que nace del proletariado, "Los Comitments", el padre de uno de los protagonistas pronunciaba una frase con la que millones de personas pueden sentirse identificadas a lo largo ya de varias generaciones: "Elvis es Dios". Líbreme el Altísimo de proferir blasfemias, pero es ineludible el carácter semidivino que los aficionados lograron imbuir en la figura de un mero cantante. La influencia de Elvis no sólo se dejó sentir en la música, sino que centenares de miles de jóvenes, en USA y en todo el mundo, arrebatados por el ritmo ineludible y la voz magnética de Presley, se vistieron como él, se peinaron como él, hablaron como él... todos quisieron ser él, el Rey.
Un modelo a seguir que hoy día sigue estando presente entre nosotros, aunque sólo sea en el superficial aspecto estético, pero a diario nos cruzaremos por la calle con docenas de seres humanos, que quizá sin saberlo conscientemente, llevan un peinado, unos pantalones o adoptan unas maneras que son herederas, si no deudoras, del estilo de Elvis. Por no hablar de la música que escuchan, que quizá por terceras o cuartas generaciones de influencias, en el origen, tenga una canción, un cantante o un grupo que o bien compuso algo inspirado por lo que oía en la música de Elvis o quizá simplemente quiso ser músico, quiso ser estrella del rock, porque se miraba en un espejo que le devolvía la imágen de un descarado, burlón, chulesco pero a la vez tierno mozalbete de Mississippi, ya fuera vestido con sencillos vaqueros o bien con un imposible traje blanco lleno de flecos, lentejuelas y bordados.
En mi extensa CDteca sólo hay dos discografías completas, la de Giuseppe Verdi y la de Elvis Presley, ni siquiera The Beatles, Pet Shop Boys o Franco Battiato han logrado ese honor. No sé si quiere decir algo, pero en cualquier caso para mí ELVIS VIVE.

2 comentarios:

fulgen dijo...

Y el camarero se subió a una mesa y dijo...

If you're looking for trouble
You came to the right place
If you're looking for trouble
Just look right in my face
I was born standing up
And talking back
My daddy was
A green-eyed mountain jack
Because I'm evil,
My middle name is misery
Well I'm evil,
So don't you mess around with me

I've never looked for trouble
But I've never ran
I don't take no orders
From no kind of man
I'm only made out
Of flesh, blood and bone
But if you're gonna start a rumble
Don't you try it on alone
Because I'm evil,
My middle name is misery
Well I'm evil,
So don't you mess around with me
I'm evil, evil, evil, as can be
I'm evil, evil, evil, as can be
So don't mess around
Don't mess around
Don't mess around with me
I'm evil, I'm evil, evil, evil
So don't mess around,
Don't mess around with me
I'm evil, I tell you I'm evil
So don't mess around with me
Yeah!

'Well I'm evil,
So don't you mess around with me...'

Never give up,
no matter where you end up...
This is the death I'm looking for...

King Creole

Antonio Rentero dijo...

Ay, caro F. que lo que es indignante es que haya un musical de Mecano, otro de Abba... podemos tolerar el de Queen... pero que nadie haya aprovechado las letras de las canciones del Rey para hacer el musical "refinitivo"... Heartbreak Hotel, In the ghetto, Suspicious minds...

Por cierto, ese camarero no sería el de alguno de esos humildes dispensadores de sencillos alimentos y raciones de supervivencia a los que nos tienes acostumbrados en las entradas de tu blog ;-)