2.8.10

Mientras tanto, en algún lugar de la Costa del Sol...




El descanso del Moral, Villa Ivonne.
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Mar, brisa, pájaros que cantan, nuestro propio huerto con tomates, cebollas, pimientos, berenjenas... una barandilla de margaritas que abre un balcón al Mediterráneo.
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Y Celia.

2 comentarios:

María Arteaga dijo...

Hola Antonio.
Preciosa tu entrada, imagino las margaritas. Me gustan blancas con el centro amarillo.

Feliz verano. Besos

Antonio Rentero dijo...

Muchas gracias, María, te deseo lo mismo.

En cuanto a las margaritas, no se distingue demasiado bien, pero en la tercera foto, el parterre al final de la terraza está cuajado de esas margaritas que tú dices, las de toda la vida.

Besicos.